5. ¿Quién fue el descubridor de la homeopatía?
Ya entre los años 460-377 a.C., Hipócrates, padre de la medicina, afirmó que la propia naturaleza es el médico de las enfermedades y que la respuesta del organismo es de vital importancia para su curación. Hipócrates, sin embargo, no pudo desarrollar esta afirmación al no encontrar las sustancias capaces de provocar esta respuesta curativa sin causar efectos indeseados.
Muchos años después, Samuel Hahnemann (1755-1843), médico, químico y filólogo alemán, viendo los fracasos repetidos de la medicina que se practicaba, decidió abandonarla y dedicarse a traducir libros. En 1790, mientras traducía el Tratado de Materia Médica, del doctor William Cullen, encontró una curiosa afirmación sobre la capacidad de curación de la corteza del árbol de la quina, utilizada para tratar las fiebres palúdicas. Cullen aseguraba que esta cualidad se debía a su sabor amargo y al efecto tónico que ejercía en el estómago. Para comprobar esta afirmación, con la que estaba en desacuerdo, Hahnemann decidió tomar la medicina él mismo repetidamente y observar sus efectos. Descubrió que le provocaba síntomas muy semejantes a los de las fiebres palúdicas y que estos desaparecían cuando dejaba de tomarla. Sorprendido por este fenómeno, decidió repetir el experimento con otras personas, en las que comprobó la aparición de los mismos síntomas. De ahí surgió la duda: ¿no será que la capacidad de ciertas sustancias de hacer desaparecer síntomas es debida a su capacidad de provocarlos?
El resultado del experimento llevó a Hahnemann a plantear la siguiente hipótesis: el poder curativo de las sustancias está en la capacidad que tienen de provocar los mismos síntomas que son capaces de curar.
Para confirmar esta teoría, Hahnemann empezó a experimentar en personas sanas. Utilizaba distintas sustancias que diluía para disminuir los efectos secundarios, hasta que llegaba a un punto en el que ya no tenían efecto curativo. Basándose en sus conocimientos de física, agitaba las sustancias siguiendo unos pasos calculados. Observó que, además de curar, el efecto provocado por cada sustancia aumentaba cuanto más se diluía y agitaba, y comprobó que toda sustancia capaz de provocar unos síntomas también podía hacerlos desaparecer cuando se tomaba en dosis muy bajas.
Estos resultados animaron a Hahnemann a experimentar con enfermos que presentaban síntomas semejantes a los provocados por una determinada sustancia. Constató que dichos síntomas desaparecían y, tras muchas y repetidas pruebas, enunció el Principio de Similitud, que afirma que los síntomas del enfermo pueden ser curados si se le administra una sustancia en función de su semejanza a esos mismos síntomas.
Hahnemann reemprendió su labor como médico aplicando su método homeopático, que llegó a ser reconocido, por su gran efectividad, en las cortes europeas. En 1810 publicó su libro Órganon del Arte de Curar, en el que sentaba las bases de la homeopatía. Murió en París a los ochenta y ocho años, dejando grandes colaboradores como Boenninhausen, Jarh, Hering, Kent, y otros muchos que siguieron investigando y comprobando la efectividad clínica de la homeopatía hasta la actualidad.
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